La Asociacion Ben Baso rechaza la instalación del Museo de Arte Sacro en el castillo de San Jorge.

Hay otros edificios en Sevilla más idóneos para la asociación de Arte Sacro, y el castillo de la Inquisición debe recordar la memoria de aquella tenebrosa organización

Agosto 30, 2024 - 11:39
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La Asociacion Ben Baso rechaza la instalación del Museo de Arte Sacro en el castillo de San Jorge.

REFLEXIONES EN TORNO AL CASTILLO DE SAN JORGE

La prensa local ha recogido recientemente la propuesta municipal de proceder a una próxima reapertura de la cripta arqueológica del castillo de San Jorge en Triana y esta noticia, retrasada y largamente esperada, no puede sino llenarnos de satisfacción a quienes defendemos nuestro patrimonio histórico. Pero la falta de una información de mayor calado en torno a los objetivos municipales y al convenio que se menciona en dicha noticia, nos hace colocarnos en una situación de alerta y de rechazo previo a una reapertura que desdibujaría por completo la lectura correcta de ese recinto arqueológico.

Como todos sabemos, el castilo de origen almohade acogió la sede Sevilla del siniestro Tribunal de la Santa Inquisición, salvo un breve período en el siglo XVII, desde 1481 hasta el traslado a su última sede en el extinto colegio de las Becas en 1785. Aquí se situaron viviendas y estancias del tribunal, así como las celdas y salas de tortura donde penaron y sufrieron las supuestas brujas, judaizantes, reformados, iluminados y todas aquellas personas que se desviaban de la rígida moral imperante en la España del Antiguo Régimen. Este sistema de terror ideológico cayó con la llegada del liberalismo en el siglo XIX tras la muerte de Fernando VII, pero el castillo trianero ya había caído previamente por el embate periódico de las aguas del Guadalquivir y, tras la marcha del tribunal, su espacio sería ocupado por el mercado de abastos, cuya renovación a finales del siglo pasado permitió el descubrimiento de los restos del castillo y su musealización.

Sin embargo, a nuestro juicio, un proyecto insuficiente y la falta de una promoción atractiva han provocado reiterados cierres por una u otra causa y, en más de una ocasión, su cripta ha sido utilizada para exposiciones de carácter diverso, donde ni el continente ni sus contenidos podían interpretarse con rigor, una práctica que muestra la falta de una política de largo recorrido por parte de los últimos gestores municipales. Ahora nos llega la noticia de un convenio con la Asociación gremial de Arte Sacro para la cesión del espacio y, de momento, desconocemos el alcance de un convenio que debería ser publicitado a la ciudadanía y, sobre todo, discrepamos totalmente acerca de la idoneidad de la cripta como sede de los contenidos de dicha asociación.

Son varios los motivos para la discrepancia. En primer lugar, el castillo de la Inquisición es un lugar para preservar la Memoria Histórica de quienes sufrieron el rigor inmisericorde del temido Tribunal y ese debe ser su principal destino museístico. En tiempos que amenazan con la vuelta de planteamientos intolerantes, racistas, homófobos y similares, parece incongruente maquillar la historia de la represión ideológica de siglos anteriores. Sevilla necesita u buen espacio musealizado que explique con rigor y didáctica la historia y el funcionamiento del Tribunal del Santo Oficio, sin caer en la teatralidad de los potros y herramientas de tortura habituales en otras localidades, sino que, por el contrario, se elabore un discurso por la Tolerancia acorde con los valores que Chillida expresaba en su obra en el cercano muelle de la Sal.

A su vez, cubrir o enmascarar la represión sufrida por miles de personas con las muestras del arte sacro del poder eclesiástico que los condenó, puede parecer un cierto sarcasmo, en absoluto provocado por los artesanos actuales. No estaría de más recordar la prisión del artista Pietro Torrigiano en 1552 a instancias de la Inquisición. Arte y censura nunca discurrieron en libertad.

De ahí la conveniencia de encontrar un espacio más adecuado para los fines de la Asociación de Arte Sacro. Ni las humedades de la cripta, ni la escasa luz natural presente nos parece el lugar adecuado para presentar obras de bordados, orfebrería, esculturas o similares. Por el contrario, en nuestra ciudad tenemos suficientes espacios pertenecientes al patrimonio municipal que podrían albergar esos contenidos y enmarcarlos en un contexto que facilite su comprensión, como es el caso del monasterio de San Jerónimo, el templo de San Laureano, San Hermenegildo o el abandonado templo del Carmen, sin olvidar otros edificios municipales que acaban d pasar cedidos a manos privadas (el Valle o San Agustín), amén de espacios pertenecientes a otras instituciones (léase San Lázaro), por no hablar de conventos cerrados que acogerían mucho mejor al arte sacro, como es el caso, por ejemplo, del Convento del Socorro.

Por ello, creemos que no conviene mezclar “churras con merinas”, sino que hay que mantener el uso adecuado para el que se creó la cripta del castillo de la Inquisición, y.por otro lado, buscar un espacio mejor para las necesidades de la asociación de Arte Sacro. La Cultura con mayúsculas no puede improvisarse de este modo. Y mucho menos en estos momentos históricos.

Sevilla, 27 de agosto de 2024

Asociación de profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio “Ben Baso”.

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