Lubna de Córdoba

Viajera, matemática y profesora una cordobesa que era custodia de una de las bibliotecas mas importantes del mundo. Según Ibn Baskuwal, no había en todo el Alcázar nadie que la superara en nobleza.

Jun 29, 2024 - 12:47
Actualizado: 2 años atrás
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Lubna de Córdoba
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La corte de Abderramán III (931-961) de los Omeya llevó a Córdoba a su plenitud. Avanzada en tecnología, innovación científica y recursos, en comparación con sus homólogos europeos como París y Londres (madrid ni existia) donde no había agua corriente, ni luces de la calle, contaba con más de 200.000 casas, 600 mezquitas con sus respectivas escuelas infantiles, 80 escuelas de enseñanza superior, 900 baños públicos y 50 hospicios. En ella, se explotaban minas, piedras preciosas, oro o plata. Existió además la Biblioteca Real de Córdoba, que en su momento incluyó 500.000 libros y fue considerada como una de las más importantes de su tiempo. La producción librera anual entonces en Córdoba era de 80.000 volúmenes y fue el mayor mercado de libros del mundo occidental en el siglo X. Lubna de Córdoba, junto con Hasday Ibn Shaprut (erudito judío, medico y diplomático), fue el que impulso la creación de la famosa Biblioteca de Medina Azahara; de ella se sabe muy poco acerca de ella, principalmente, porque hay muy pocas fuentes fiables.

Lubna de Córdoba era una intelectual árabe-andaluza de la segunda mitad del siglo X, nacida en una familia cristiana española y esclava, que se crió en el palacio del sultán Abderramán III. A pesar de su posición, se convirtió rápidamente en una de las personas más importantes en el palacio.

No se sabe bien en qué momento del siglo X nació Lubna ya que no hay escritos que registren ese dato ni el de su muerte. Lo que sí ha trascendido es que provenía de una familia de esclavos que trabajaba en el palacio de Abderramán III, es decir, Medina Azahara, y que creció entre sus muros. Su inteligencia la llevó a convertirse en copista en la biblioteca y acabó siendo la organizadora del espacio.

Cabe destacar que, según las crónicas de la época, este hecho no era algo aislado. Hay constancia de que al menos unas 170 mujeres letradas se paseaban por los arrabales de la ciudad y que su oficio pasaba por copiar los textos de los libros. El califa de aquellos tiempos daba gran importancia a la cultura y al papel que las mujeres jugaban en ese aspecto.

Viajera, matemática y profesora

La labor de Lubna siempre estuvo ligada al conocimiento. Se sabe que fue nombrada conservadora de la Gran Biblioteca de Córdoba, un espacio que albergaba más de 500.000 libros, donde se encargaba de reproducir, escribir y traducir los manuscritos. Incluso añadía notas a pie de página en forma de comentarios.

Pero no solo se interesó por las letras sino también por los números. Lubna de Córdoba era matemática y se dedicó a compartir sus conocimientos con los niños, convirtiéndose en profesora de los pequeños que vivían en los barrios más desfavorecidos del Al-Ándalus.

Viajera y escritora

Otro dato sorprendente sobre la vida de esta mujer es que viajó por todo Oriente Medio con el objetivo de encontrar libros que añadir a la biblioteca de la que se encargaba. Se sabe que estuvo en Damasco, en Bagdad y en El Cairo, y que copió los textos de publicaciones de suma importancia. Además, Lubna llegó a escribir sus propias poesías relatando cómo había sido su vida en palacio.

Sin fuentes totalmente fiables por la escasa documentación, parece que lubna no tuvo intención de casarse y no lo hizo, lo que no quita que tuviera amantes, algunas histrorias hablan de una independencia alta en ese sentido, no se le conocen hij@s tampoco. Era mujer independiente, dato que queda contrastado solo mirando su elenco de viajes por Europa, África y Asia, sin perder el horizonte de que hablamos del siglo X.

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