Madame Duval (Victoria Kent Siano)

Nacida en Málaga, vivió allí hasta 1917, criada por su padre, José Kent Román, comerciante de tejidos, y su madre, María Siano González, ama de casa. Sus padres, de talante liberal y mentalidad más abierta de lo habitual, le permitieron estudiar Magisterio en Málaga y matricularse luego en Derecho de la Universidad Central de Madrid.

Jun 12, 2024 - 18:02
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Madame Duval (Victoria Kent Siano)

Dice la wikipedia:

Victoria Kent Siano (Málaga, 6 de marzo de 1892-Nueva York, 25 de septiembre de 1987)1​fue una abogada y política republicana española. Fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada tras Ascensión Chirivella Marín (que se colegió en Valencia en 1922) y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, durante la dictadura de Primo de Rivera.2​ Se convirtió, además, en la primera mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar o consejo de guerra (1931) tras haberse negado a colaborar con el dictador Primo de Rivera, y en una de las tres mujeres con escaño en el Congreso de los Diputados durante la Segunda República.

Pero profundicemos un poco mas.

En 1906 ingresó en la escuela Normal de Maestras de Málaga, donde ya dos profesoras feministas le influyen: Suceso Luengo y Teresa Aspiazu (o Azpiazu). Conseguirá el título de maestra en 1911.

Comenzó su activismo político y feminista en la Asociación de Mujeres Españolas, a la que también pertenecía Clara Campoamor, y al Lyceum Club, del que fue vicepresidenta. Conoció en la Universidad Central a Luis Jiménez de Asúa, profesor de Derecho Penal y amigo personal de la jurista. Realizó su tesis sobre la reforma de las prisiones, y en 1925 se convirtió en la primera mujer del Colegio de Abogados de Madrid. Fue también la primera en intervenir en un Consejo de Guerra, al lograr la libertad de Álvaro de Albornoz, encausado por su apoyo a la rebelión republicana de 1930.

Se unió al Partido Republicano Radical Socialista, liderado por Albornoz, para el que había trabajado como pasante en su bufete. Defensora del divorcio, se opuso sin embargo al voto femenino frente a Clara Campoamor, no por “cuestión de capacidad”, sino por “oportunidad para la República”, convencida de que “la mujer, para encariñarse con un ideal, necesita algún tiempo de convivencia con el mismo ideal”, y que por tanto “cuando transcurran unos años […] y vea la mujer los frutos de la República […], la mujer será la más ferviente, la más ardiente defensora de la República”. Afirmaba así, pues: “Si las mujeres españolas […] estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino”, y renunciaba a un ideal para defender la prevalencia de la República democrática.

Durante la Guerra Civil se ocupó del vestido y alimento del frente de Guadarrama. Como parte de la Comisión de Asistencia Femenina, abrió guarderías, refugios y colonias, y ayudó a la evacuación de los niños durante el primer asedio de Madrid. Continuó evacuando a los refugiados hacia Francia y Latinoamérica entre 1937 y 1939 como Secretaria de la Embajada de España en París. Al no poder huir de la Francia de Vichy por la suspensión de los viajes a México de las compañías de navegación francesas, vivió oculta bajo el seudónimo de Madame Duval para evitar ser extraditada. Retrató este período de su vida su alter ego, Plácido, en Cuatro años en París (1947). Aún allí, creó la Unión de Intelectuales Españoles, trabajó en una editorial y recibió la Cruz de Lorena, que entregaban a las mujeres de la Resistencia.

Directora general de Prisiones

Victoria Kent en su época como directora general de Prisiones.

Durante la II República fue nombrada directora general de Prisiones por el Gobierno provisional presidido por Alcalá-Zamora, en abril de 1931.10​ Ocuparía este puesto durante poco más de un año en el que constató la miseria y el abandono de las prisiones españolas. Desde este cargo introdujo reformas con la intención de humanizar el sistema penitenciario, especialmente en lo que se refiere a la reinserción y la rehabilitación de los presos, con la pretensión de hacer que la cárcel se erigiera asimismo como escuela, siguiendo la labor ya emprendida por Concepción Arenal en el siglo XIX. Una de sus medidas fue instituir por vez primera en el mundo los permisos de salida de fin de semana.1112

Dimitió el 4 de junio de 1932 (haciéndose efectiva con su publicación en la Gaceta de Madrid el 8 de junio)13​ tras una campaña de prensa en su contra a raíz de las huelgas de hambre protagonizadas en Pamplona y Vitoria por detenidos políticos y la sucesión de fugas de presos por «negligencia del personal de Prisiones»,14​ entre las que destaca la sucedida en la prisión de El Puerto de Santa María, en la que participaron algunas decenas de presos.15​ Sin embargo, logró llevar a cabo algunas reformas, como son: la mejora de la alimentación de los reclusos, la libertad de culto en las prisiones, la ampliación de los permisos por razones familiares, la creación de un cuerpo femenino de funcionarias de prisiones y la retirada de grilletes y cadenas.

Victoria Kent hubo de refugiarse en la embajada mexicana durante un año. Además, su nombre figuraba en la lista negra (pertenecía a la organización "Mujeres Antifascistas") que la policía franquista había entregado al gobierno colaboracionista de Vichy. Fue juzgada por los tribunales de Franco y, en octubre de 1943, cuando todavía estaba en París, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC) la condenaba en rebeldía a 30 años de prisión, con las accesorias de inhabilitación absoluta y expulsión del territorio nacional. Afortunadamente, era amiga de Adèle Blonay, dirigente de la Cruz Roja, que le proporcionó un piso cercano al Bosque de Bolonia (o Bois de Boulogne), donde se alojará hasta 1944 protegida por una identidad falsa. Durante ese tiempo, siendo “Madame Duval”, escribiría Cuatro años en París, novela con marcados tintes autobiográficos reflejados en el protagonista, Plácido, alter ego de la autora5​. Acabada la contienda, presidió la Unión de Mujeres Españolas en el exilio en Toulouse.6​ Además, recibió la Cruz de Lorena, que se entregaba a las mujeres que participaron en la Resistencia, fundó la Unión de Intelectuales Españoles junto a un grupo de exiliados entre los que se encontraba su amigo y paisano Pablo Ruiz Picasso y trabajó en una editorial.

Una vez en México, fundó la Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones (1949). Marchó a Nueva York en 1950, ya que firmó un contrato con el Departamento de Estudios Sociales de la ONU para investigar sobre el estado de las prisiones femeninas en el mundo y establecer un proyecto de reglamento para estas. Fue también, a propuesta de Félix Gordón Ordás, consejera del Gobierno de la República Española en el exilio para conseguir la entrada de la España republicana en la ONU, si bien dimitió a los dos años. Gracias a la ayuda de la entusiasta hispanista y mecenas de la cultura Louise Crane, con quien vivió hasta su muerte, fundó la revista Ibérica por la Libertad (1954-1974), en la que, durante 22 años de publicación mensual informó de la realidad del franquismo y defendió los ideales democráticos contra la represión política.

No pudo acudir a recibirla, pero un año antes de su muerte se le obsequió con la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort del Ministerio de Justicia en reconocimiento a su labor penitenciaria. Aunque no en España, pudo ver alguna vez realizado su anhelo de transformar las cárceles en escuelas, cuando, como visitadora de prisiones que continuó siendo en Estados Unidos (y las visitaría en todo el orbe, y escribiría sobre ellas), pasó por un reformatorio de mujeres de Framingham, y dijo: “sueño que estoy en la residencia de estudiantes de la calle Fortuny, de Madrid, donde residí los años de mi vida como estudiante”.

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