Los voluntarios que llevan cuatro décadas protegiendo del fuego la Sierra de Córdoba: "El tiempo de respuesta es clave"

Formado por varias decenas de vecinos de esta zona de la capital, el Grupo de Voluntarios Pronto Auxilio de Las Siete Fincas es vital en la vigilancia y primera respuesta ante incendios en esta rica zona de monte en la que la población se multiplica en verano
Durante todo el año trabajan también en labores de prevención y concienciación ciudadana para intentar reducir la posibilidad de que un incendio dañe al corazón de la Sierra
En una pequeña nave de la urbanización Las Siete Fincas, en plena Sierra en Córdoba capital, hay preparados varios vehículos con depósitos de agua, mangueras, herramientas y material de auxilio ante un incendio. Cuentan con un repetidor portátil y una red propia de radio y, quienes se sirven de todo este dispositivo son unos 80 voluntarios, la mayoría vecinos de la Sierra cordobesa, que llevan ya casi cuatro décadas como vigilantes y protectores contra el fuego en este espacio natural que es una joya para la capital cordobesa. Conforman el Grupo de Voluntarios Pronto Auxilio de Las Siete Fincas, que toman el nombre de esa urbanización concreta, pero disponen su operativo en los meses más proclives a incendios por todo el monte, desde Trassierra hasta la altura de Alcolea.
Hace solo unos días, estuvieron a pie de incendio en el primer susto de la temporada. El 24 de junio, a la caída de la tarde y con unas fortísimas rachas de viento de hasta 60 kilómetros por hora medidas en el observatorio de la ciudad, el fuego amenazó a la urbanización de Las Jaras. La alerta la dio un vecino de la zona sobre las 20:20 y el incendio pudo ser rápidamente controlado gracias a la inmediatez del dispositivo que acudió a la zona, formado por agentes especialistas del Infoca y también por el Grupo de Voluntarios de Pronto Auxilio de Las Siete Fincas. El operativo de comunicación entre los propios voluntarios, su acción ante el fuego y su labor para trasladar información veraz a los vecinos de la zona, fue clave en ese primer momento. De hecho, tras recibir el aviso, el Grupo de Voluntarios activó de inmediato sus protocolos de emergencia, a través de su red interna de alertas se avisó al conjunto del operativo y al tiempo, se comunicaba la incidencia al Plan Infoca, que en unos minutos movilizó los efectivos terrestres y aéreos disponibles. El fuego pudo controlarse en poco tiempo y quedó extinguido completamente ya al día siguiente.
“El tiempo de respuesta que tenemos ante el fuego es clave”. Quienes explican esto son un grupo de esos voluntarios, con Juan Jiménez, su presidente, a la cabeza. Junto a él, Antonio, Yudy, Julia y Ana muestran a Cordópolis los medios de los que disponen, sus equipos y su modo de trabajo, además de la experiencia que tienen en este grupo que se creó hace ya 37 años. Algunos componentes del grupo son, de manera profesional, bomberos, como el caso de Antonio. Sus compañeros y él tienen a plena disposición el operativo contra incendios cuando el calor comienza a apretar en Córdoba, ya en el mes de mayo, y lo prolongan hasta octubre.
“Tenemos muchos ojos en la Sierra”
De un lado, grupos de tres o más personas componen los retenes, que se encargan de realizar recorridos y vigilancia por las urbanizaciones, ver las posibles vías de evacuación, comprobar las bocas de riego que funcionan como hidrantes y realizar una labor de concienciación ciudadana entre los vecinos que, con su sola presencia vestidos con su uniforme amarillo y naranja, ya llama la atención. “Tenemos muchos ojos para ver qué pasa en la Sierra”, dicen.
De otro lado, está la tarea ante un posible incendio, donde es clave el dispositivo de comunicación a través de un grupo de WhatsApp en el que se transmite toda la información esencial, no solo entre los propios voluntarios sino también a responsables de efectivos de emergencia, Policía Local y personal de mantenimiento de las distintas urbanizaciones de la Sierra. Cuando ese sonido del grupo de alertas suena, todo el mundo se activa. “Alguien nos envía un mensaje si ve humo o fuego y se activa a nuestro personal en la Sierra”, que hace un primer diagnóstico de la situación en función de los datos y cuando llega a la localización.
“Tenemos como ventaja lo rápido que podemos llegar al lugar –ya estando como están ubicados en la Sierra–, y el conocimiento que tenemos de caminos y senderos” –destaca Antonio–, una información que este grupo de voluntarios traslada a los efectivos profesionales que se envían a la zona y no son tan conocedores del terreno en un primer momento. “Si nosotros somos los primeros en llegar al incendio, analizamos la situación, comunicamos la localización exacta al Infoca y empezamos a trabajar con las mangueras”, explica Yudy. También se ocupan de señalizar los caminos como vías de entrada hacia el fuego (para los efectivos de profesionales) y de salida, para los vecinos. Y, cuando llega el dispositivo del Infoca, “nosotros nos ponemos a su servicio”.
Información y evacuación de vecinos
No todos los voluntarios del grupo trabajan en la extinción, solo quienes han recibido formación de bomberos o del propio Infoca para ello. Cada cual tiene su función en el grupo de voluntarios y hay otras muchas tareas que hacer como, una clave, la información y la evacuación de los vecinos en caso de ser necesario. “El incendio del otro día se produjo en una zona junto a varias casas” –recuerdan como ejemplo–, y ocho familias desalojaron voluntariamente sus viviendas ante el temor de que el fuego pudiera llegar hasta allí.
La importancia del Grupo de Voluntarios de Pronto Auxilio de Las Siete Fincas se mide en un gesto: cuando el Infoca establece el Puesto de Mando ante un incendio en la zona, un integrante del grupo forma parte de él. Funciona, sobre todo, “como nexo con los vecinos” y trasladan toda la información necesaria del terreno a los efectivos y sobre la situación del fuego a la población. “La gente sabe de la veracidad de la información que le trasladamos, le damos confianza y le tranquilizamos sobre lo que está ocurriendo”, apunta en ese sentido Ana. “Saben que somos también vecinos de la Sierra, que muchas veces somos quienes damos la voz de alarma y conocen la inmediatez con la que actuamos”.
Esa labor de información y también de concienciación ha calado en estos años entre la población. “Hace unos años, si había fuego, la gente iba a acercarse a verlo. Hoy no, la gente en la Sierra está concienciada”, asegura Juan. “La concienciación es casi la parte más importante de nuestra labor”, dice para desgranar cómo también informan y asesoran a los vecinos para realizar los planes de autoprotección que deben tener las viviendas y urbanizaciones de la Sierra, o sobre las labores de desbroce y mantenimiento de parcelas y zonas comunes, o cómo integran iniciativas como que un rebaño de cabras acuda a las urbanizaciones para comerse el material que puede ser combustible para un fuego.
Mientras vigilan y están atentos este verano a cualquier indicio de fuego, los voluntarios también han desarrollado otro tipo de prevención, como es dotar a la zona de un desfibrilador y formarse para su uso, para responder de inmediato a una urgencia sanitaria hasta que los equipos profesionales puedan llegar a la Sierra. Se trata, en definitiva, de cuidar la vida, la de los vecinos y la de la propia Sierra de Córdoba.
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