Un estudio revela que el 83% de los afectados de covid persistente necesitó una baja de más de un año

La investigación realizada en Andalucía también constata que el 23% de estas personas sufrió recaídas que obligaron a nuevas bajas
Reportaje - Vivir con las secuelas del covid persistente cinco años después de la pandemia
La Asociación Andaluza de Medicina y Seguridad del Trabajo (AAMST), junto con la Universidad de Córdoba y la Universidad de Cádiz, han llevado a cabo durante los dos últimos años un proyecto de investigación para conocer cómo afecta el COVID persistente a la capacidad laboral y al estado funcional de las personas trabajadoras. El estudio, financiado por el Instituto Andaluz de Prevención de Riesgos Laborales, ha sido presentado esta mañana en la Facultad de Medicina y Enfermería de la UCO.
El proyecto combina tres áreas: análisis clínico y laboral de los pacientes, creación de modelos predictivos mediante inteligencia artificial y validación de herramientas internacionales que miden la capacidad laboral y las limitaciones funcionales.
Principales resultados del estudio clínico
En la primera fase participaron 281 personas trabajadoras con COVID persistente, con una edad media de 48 años. Los datos muestran un impacto laboral significativo:
· un 83% necesitó una baja laboral, con una duración media de más de un año;
· el 23% sufrió recaídas que obligaron a nuevas bajas,
· solo 1 de cada 4 pudo volver a su puesto sin restricciones,
· un 97% afirmó sentirse incapacitado para realizar su trabajo habitual o necesitar cambios en su actividad,
· y un 30% ve poco probable poder trabajar en los próximos dos años.
Además, muchas personas señalaron dificultades importantes en las tareas mentales y físicas, pérdida de bienestar emocional y escasas expectativas de recuperación. Así lo ha explicado Pilar Aparicio Martínez, profesora titular de del Departamento de Enfermería, Fisiología y Fisioterapia de la UCO, y una de las autoras de la investigación, junto con José Manuel Romero Sánchez, profesor de la Universidad de Cádiz.
Especial incidencia en mujeres
La profesora Aparicio ha explicado que, “en la parte del segundo estudio, que es la que hemos estado haciendo, y de la que tenemos ahora los datos preliminares, hemos conseguido 513 personas y, de esas, el 80% son mujeres”. Esto significa que los problemas que todavía se están viendo de Covid persistente, como la incapacidad laboral o la necesidad de una adecuación del puesto de trabajo, tienen mucha más incidencia en las mujeres. “Además, hay un problema que es no solo la sobrecarga a nivel laboral, sino también la sobrecarga que suponen muchas veces los roles asociados a la mujer, que, en cierto modo, también se une a un problema que es la visualización, porque como muchas de las alteraciones y patologías que presentan las personas con Covid persistente no se ven, no se manifiestan, generan mucha incomprensión”.
Más de 200 síntomas asociados
Alfonso Prieto Costa, presidente de la Asociación Andaluza de Medicina y Seguridad del Trabajo (AAMST), ha explicado que el Covid persistente es una entidad que necesita todavía mucho estudio, pero en la que se han descrito más de 200 síntomas diferentes. Entre esos síntomas, podemos citar como más frecuentes la astenia, el cansancio, lo que se denomina la niebla mental, la afectación de las capacidades cognitivas, etc. “Hasta 200 síntomas diferentes que afectan en más o menos grado, pero que, indudablemente, hay trabajadores a los que los incapacita, y hay que pensar en ellos”, ha insistido.
Un proyecto pionero en España
Durante la jornada se han abordado otros temas de especial relevancia, entre ellos, la valoración de la capacidad laboral en personas con COVID persistente, la empatía y adaptación en el manejo del COVID persistente laboral, y la voz de los pacientes y su experiencia con la enfermedad; así como las perspectivas para la práctica profesional y la investigación futura.
Esta iniciativa es una de las primeras en integrar Medicina del Trabajo, epidemiología clínica e inteligencia artificial para estudiar el COVID persistente. Sus resultados confirman el fuerte impacto de esta enfermedad en la vida laboral y abren la puerta a herramientas objetivas que ayuden a profesionales y pacientes en la toma de decisiones.
La inauguración de la jornada ha contado también con la presencia de María Dolores Redel Macías, directora general de Salud y Prevención de la Universidad de Córdoba; Eloy Girela López, decano de la Facultad de Medicina y Enfermería y presidente de la Asociación Cordobesa de Medicina del Trabajo (ACMET); Álvaro Amo Vázquez de la Torre, presidente de la Asociación Cordobesa de Medicina del Trabajo; y María del Mar Malagón Poyato, subdirectora del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC).
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